TV Azteca vs. Televisa en TV de paga

Por Gabriel Sosa Plata

Publicado en Sin Embargo, 7 de marzo 2017

Una de las más fuertes derrotas que ha vivido Televisa en los últimos años ha sido consecuencia de un amparo promovido por TV Azteca. ¿Quién pensaría que esto ocurriría después de que en 2011 ambas empresas vivían una luna de miel después de consolidar una alianza a través de Iusacell?

Como se sabe, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) resolvió que Televisa es un agente económico con poder sustancial en el servicio de TV de paga, por lo que deberá sujetarse a una serie de medidas asimétricas para incentivar la competencia en dicho mercado. Antes de esta decisión, en septiembre de 2015, el órgano regulador había resuelto lo contrario, lo que generó el amparo de Televisora del Valle de México (Proyecto 40, de TV Azteca). Este amparo se negó en primera instancia, pero ante el recurso de revisión interpuesto por la empresa, el Tribunal se lo concedió.

En algunos meses sabremos los alcances de esta resolución, una vez que el IFT determine las obligaciones para Televisa en televisión de paga, que se sumarán a las ya impuestas a la misma empresa como agente económico preponderante en televisión abierta (radiodifusión). Por lo pronto, el valor de las acciones de la televisora tuvo una merma, aunque horas después se fue recuperando. La empresa ya dijo que buscará revertir legalmente la decisión del IFT porque sin duda afectará sus objetivos de expansión.

El golpe ha sido contundente y provino, ya decíamos, de TV Azteca, ex socio en Iusacell y aliado en la defensa de intereses comunes, como el apoyo a la “Ley Televisa” en 2006, el combate a la reforma político-electoral de 2007 y al monopolio Telmex-Telcel, de Carlos Slim.

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¿Qué ocurrió con la alianza TelevisaTV Azteca?

En efecto, como industria, Televisa y TV Azteca, suelen ir juntas, de la mano con los empresarios de radio, pero como empresas compiten cotidianamente y muchas de sus diferencias se han resuelto en los tribunales.

No está de más recordar que antes de que las uniera la telefonía móvil, Iusacell llevaba a cabo una guerra litigiosa en contra de Televisa, por la llamada licitación 21, que favoreció a Nextel, empresa en la que Emilio Azcárraga había hecho una fuerte inversión en el año 2010 para quedarse con el 30 por ciento de la firma. Asimismo, había una batalla legal de Iusacell por supuestas irregularidades en la licitación de dos hilos de fibra oscura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que ganó Televisa con Megacable y Telefónica.

Por si fuera poco, dos años antes, en 2009, TV Azteca defendía su proyecto de multiprogramación en sus canales digitales de televisión (Hi-TV), luego de que Televisa denunció ante la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) la prestación de dicho servicio, ya que a su parecer violaba la ley y su título de concesión (la multiprogramación no estaba regulada). En un histórico desplegado publicado por TV Azteca esta empresa señalaba a Televisa, Sky, Cablevisión, a sus socias Cablemás, Televisión Internacional, así como a la Canitec, de “impedir que se rompa el monopolio de TV de paga, para impedir que bajen los precios al consumidor, para impedir que haya una mayor oferta en esta industria”.

Por eso, la alianza que las televisoras hicieron vía Iusacell (revelada por el periodista Miguel Ángel Granados Chapa, en el periódico Reforma) fue vista en su momento como un hecho contrario a la competencia y la pluralidad informativa. Ambas firmas contaban con la mayoría de las concesiones de televisión comercial, de las audiencias, de la inversión publicitaria destinada al medio y, claro, del mercado de televisión de paga, cada vez más oligopólico y paradójicamente cuestionado años antes por TV Azteca.

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La alianza Televisa-TV Azteca vía Iusacell fue efímera. En septiembre de 2013, Televisa vendió a Iusacell el 50 por ciento que tenía de la compañía. Posteriormente, en noviembre de 2014, Ricardo Salinas Pliego vendió la empresa a la estadounidense AT&T, lo que traería un reacomodo en el mercado de la telefonía móvil y el fin de un “matrimonio” entre las televisoras. Para entonces, la reforma estructural de telecomunicaciones ya había sido aprobada.

En una entrevista concedida a quien esto escribe para uno de los capítulos del libro Los amos de México (Planeta, 2016), que coordinó el periodista Jorge Zepeda Patterson, Salinas Pliego respondió así a la pregunta del por qué no funcionó la alianza con Iusacell:

Televisa quería asociarse con Telefónica y yo no. Así es que ellos detonaron el mecanismo de ‘divorcio’ y vendieron su participación porque así convino a sus intereses. Sin embargo, los objetivos se lograron: Iusacell se vendió exitosamente a un competidor global y hoy es más fuerte, para beneficio del consumidor”.

En la misma entrevista, me dijo que había decidido aliarse con Televisa porque América Móvil/Telcel gozaba de un poder dominante en la industria de las telecomunicaciones:

“Así lo había considerado en forma consistente la Comisión Federal de Competencia -explica Salinas Pliego-. Sólo una alianza de esa envergadura podía hacerle frente a estas empresas. Con la reforma en telecomunicaciones, las cosas han cambiado, pero aún se requieren inversiones gigantescas para competir exitosamente en este mercado. Al final quien sale ganando de esta competencia es el consumidor”.

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Además de combatir la polémica resolución del IFT en televisión de paga, TV Azteca se amparó en contra de los artículos 266 y 45 transitorio de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que impidieron a la televisora acceder al uso de la infraestructura pasiva de Televisa. La empresa de Azcárraga debe permitir este uso como una de las obligaciones que se le impusieron como agente económico preponderante en radiodifusión. Sin embargo, se estableció una excepción: el acceso no se otorga a concesionarios que ya cuentan con 12 MHz o más del espectro radioeléctrico, lo que excluye a TV Azteca. Por eso se amparó.

La guerra entre las televisoras prevalece, aunque es menos estridente que la que se vivió durante el combate y defensa de la licitación 21 o del servicio de Hi-TV. Me da impresión que hay un acuerdo para que las diferencias empresariales no se trasladen a las pantallas.

En la entrevista que me concedió Salinas Pliego, le pregunté sobre eso: por qué a diferencia de 2009, con el caso Hi-TV, no hubo desplegados ni notas periodísticas en contra de la primera resolución del IFT sobre la tv de paga y Televisa, pero sólo me respondió: “Tenemos la esperanza de que el IFT tome acciones definitivas para impulsar la competencia”.

Ya lo sabremos cuando imponga las medidas asimétricas a Televisa y lo que resuelva también sobre otro importante tema de la agenda del sector, que comentaremos después: la posible separación de América Móvil de una parte de Telmex para convertirla en una unidad de negocios con cierta independencia en la toma de decisiones.

@telecomymedios

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Gabriel Sosa Plata

Académico de la UAM-Xochimilco y analista de medios de comunicación

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