Zabludovsky contra la ley Televisa

Jacobo-zalbudovsky

Comentario de Gabriel Sosa Plata para el noticiario “Pulso de la Mañana”, de Radio Educación, 3 de julio de 2015.

Mucho se ha dicho en las últimas horas sobre Jacobo Zabludovsky, pero quiero destacar dos hechos.

El primero es que mi parecer Jacobo tuvo dos épocas profesionales y yo creo que de vida: como periodista de Televisa y como periodista después de su salida de Televisa, algo en lo que también coincide el periodista Julio Hernández.

Durante la primera época fue un buen periodista al servicio del poder, que manejó, quizás como nadie, el lenguaje y los recursos de la televisión.

Por eso, como bien nos recuerda Jorge Meléndez, Vicente Leñero escribió en la Revista de la Universidad (junio de 2014): a Jacobo “se le tenía desconfianza y hasta temor por la manera de tergiversar los hechos haciendo creer que la realidad era así como él-objetivo y veraz”.

Su noticiario, 24 Horas, fue durante casi todas las tres décadas de su existencia, el más visto en la televisión y sin duda fue pieza clave en la consolidación del sistema político presidencialista y del partido único.

Pero no sólo fue, durante esta época, un periodista afín a los intereses del poder, sino que trabajó de manera directa para el mismo gobierno. Durante la presidencia de Adolfo López Mateos, ocupó el cargo de Coordinador de Radio y Televisión de Presidencia. Y durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz fue consejero de la Dirección de Difusión y Relaciones Públicas.

A Zabludovsky se le señala de censurar la matanza del 2 de octubre de 1968, de cerrar los espacios a la oposición pese a los cambios democráticos, de utilizar la pantalla para defender a Televisa y los intereses de empresarios cercanos a Emilio Azcárraga, como sucedió con la nacionalización de la banca en 1982.

Esta cercanía con poder, se matizaba por sus indudables atributos periodísticos, sobre todo como entrevistador, y por su inteligencia, su amplia cultura y su sencillez.

Jenaro Villamil retoma en Proceso una cita de una entrevista concedida por Zabludovsky al periódico Reforma, en la que justificó su periodismo en la era del antiguo régimen, que parece regresar:

“Nuestro margen de maniobra era limitado. Era un problema relacionado con la situación del país, con un presidencialismo concentrado, con absoluta hegemonía del PRI. Además, había una identificación entre las intenciones de las empresas y las políticas del gobierno, lo cual se reflejaba dentro de las televisoras y la radio. También había empresarios, como nuestro director Emilio Azcárraga, que se declaró priista y soldado del presidente, y esto se reflejaba dentro”.

Y así fue. Por eso, cuando Zabludovsky se liberó del yugo de Televisa y sus alianzas con el poder político, allá por 1997, y decidió renunciar a la empresa porque su hijo Abraham no se quedó en su lugar en la conducción del noticiario estelar, comenzaría su segunda etapa profesional, más relajada, más libre, que se materializó con su entrada a Grupo Radio Centro (GRC), en el año 2001.

Como conductor del noticiario De 1 a 3, Zabludovsky se convirtió en un periodista crítico y más plural. Dio no sólo espacio a la oposición, sino que también fue un opositor de la denominada ley Televisa en 2006, pese a que la misma empresa en la que trabajaba, Grupo Radio Centro, la apoyaba como casi toda la industria radiofónica y televisiva. El 30 de marzo de 2006, al iniciar su programa, dijo:

Esta tarde quiero empezar De Una a Tres con una respetuosa petición al señor presidente Vicente Fox. Señor presidente Fox, en el Senado de la República se vota hoy una ley controvertida por muchas razones.

Todo parece indicar que hay suficientes votos para aprobar ese documento. Señor Presidente, si se aprueba, vete usted la ley. Vétela, haga que se discuta, exija que se ventilen las sospechas de componendas oscuras y de intereses que no son los de todos los mexicanos.

Señor Presidente, a lo largo de mi vida y más de seis décadas de ejercer el periodismo he sido testigo de grandes conflictos que han estremecido, traumatizado y a veces ensangrentado a México.

Señor Presidente, así empiezan las cosas y antes de que sepa uno cómo terminan suelen salirse de control. Cuando ya está usted con un pie en el estribo, deje testimonio de que sus dotes de estadista están por encima de otras consideraciones.

Tengo la impresión, y para eso no se necesita ser sabio, de que éste es un problema que se va a complicar de tal modo que puede empañar los últimos meses de su gobierno. Está en sus manos, señor Presidente, hoy como nunca en su sexenio, el futuro de México.

A la turbulencia política de las campañas presidenciales no le agreguemos más motivos de incertidumbre.

Vetar la ley, si se aprueba, tiene lógica jurídica, política y social. El triunfo de quienes defienden esta ley equivale al episodio de aquel mariscal que después de una batalla acudió a felicitar a Napoleón por el triunfo, y Napoleón le dijo: un triunfo más como éste y estamos perdidos.

La suerte de México, de su gobierno y de usted, señor Presidente, están en su mano. Dicho esto con el respeto de un ciudadano que expresa su opinión personal con una gran preocupación.

Otro ejemplo: en las pasadas campañas políticas, prácticamente otorgó el mismo tiempo a los principales partidos políticos, con base en los resultados del monitoreo de noticiarios de la UNAM para el INE. Esto es, una cobertura radicalmente distinta a la que hizo años atrás en Televisa y que le generó un enorme rechazo de un sector de la opinión pública y por supuesto de los partidos políticos de oposición.

Yo creo que Zabludovsky siempre quiso regresar a la televisión. La participación de GRC en la licitación de las dos cadenas de televisión alentó esa posibilidad, pero ya sabemos lo que ocurrió: Francisco Aguirre, presidente de GRC, no pagó la contraprestación prometida al Instituto Federal de Telecomunicaciones por una de las cadenas y el proyecto se quedó en el aire. La muerte de Zabludovsky podría pesar en el ánimo de la familia Aguirre en su deseo de regresar también a la televisión, como lo anhelaba el periodista.

Termino diciendo que la muerte de Zabludovsky opacó la muerte de dos periodistas: el asesinato del conductor de radio, Filadelfo Sánchez, atacado a tiros cuando salía de la estación La Favorita 103.3 FM en Miahuatlán, Oaxaca, y del supuesto asesinato (hay dudas sobre cómo murió) del periodista veracruzano Juan Mendoza Delgado, director del portal Escribiendo La Verdad, en Medellín de Bravo, Veracruz. De demostrarse el homicidio, sería el décimo tercer periodista asesinado durante la gestión de Javier Duarte.

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Gabriel Sosa Plata

Académico de la UAM-Xochimilco y analista de medios de comunicación

Radio, Televisión y Telecomunicaciones en México

Académico de la UAM-Xochimilco y analista de medios de comunicación

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